domingo, 29 de enero de 2017

Do not stand at my grave and weep/ No te detengas en mi tumba a llorar

Es un poema escrito en 1932 por Mary Elizabeth Frye en una bolsa de papel para su amiga  judía que no había podido asistir al entierro de su madre.
El poema empezó a circular, se usaba mucho en epitafios y se creía que era anónimo y al cabo de 20 años de ser escrito, gracias a la investigación de una experta, se encontró a la autora del poema que era una amante de las letras, americana y que cultivaba y vendía flores.

Do not stand at my grave and weep;
I am not there. I do not sleep.
I am a thousand winds that blow.
I am the diamond glints on snow.
I am the sunlight on ripened grain.
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning’s hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circled flight.
I am the soft stars that shine at night.
Do not stand at my grave and cry;
I am not there. I did not die.


Traducido:

No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy dormida. No estoy allá.
Soy de miles de vientos el silbido,
de diamante en la nieve soy el brillo,
sobre el grano maduro soy el sol,
la lluvia suave del otoño soy.
Cuando en la quietud de la mañana estás despierto
soy de despegue el impulso muy ligero
de silenciosos pájaros en vuelo circular.
De la estrella en la noche soy el tenue brillar.
En mi tumba no pares para llorar así,
allí no estoy, no me morí.

miércoles, 20 de abril de 2016

BAILANDO CON LA SOLEDAD. José María Rodríguez Olaizola, SJ

Hoy he tenido la enorme suerte de asistir a una conferencia de Jose Olaizola en el Casal Loiola y me ha gustado mucho analizar la soledad y aceptarla como algo natural en nuestra vida.
Pero me ha conquistado su manera de expresarse y el final de su ponencia,...

Estamos rodeados de muchos discursos, de muchas palabras. Todos estamos conectados con todos, no somos islas pero todos alguna vez nos sentimos islas. Formamos un “archipiélago humano”.

Trataremos el tema de la soledad en tres puntos:

1)    LA SOLEDAD INHERENTE AL SER HUMANO:
En todas las vidas hay soledad. No solo en personas célibes sino también en personas que viven en pareja. Encontramos soledad en las dificultades de comunicación entre la pareja, con los hijos, con la vida que te hubiera gustado vivir y no has vivido, soledad relacionada con el envejecer, con la pérdida de seres queridos.
La soledad es diferente en cada persona.
No siempre es hiriente, puede ser deseada.

2)    MOTIVOS DE LA SOLEDAD CONTEMPORÁNEA:
a)     Incertidumbre ante el futuro: Relacionada con las diferencias. Las vidas de las personas son tremendamente diferentes. Antes las vidas eran más previsibles. Actualmente vivimos en un “mundo líquido” como dice Bauman y las biografías son “líquidas”.

b)    La soledad de la responsabilidad personal ante la toma de decisiones: nadie va a decidir por nosotros.

c)     Soledad en nuestras relaciones. En Facebook todos parece que tengamos unas vidas entretenidísimas y risueñas y estemos siempre de viaje, pero en todas las vidas hay de todo: heridas, frustraciones….. Desde “la ventana de enfrente” la vida de los otros parece mucho más fácil. Podemos tener soledad a pesar de tener muchas relaciones. (Ejemplo: un hombre que murió y nadie se dio cuenta a pesar de tener 3500 amigos en Facebook.)

d)    La soledad de la comunicación. Hay mucha incomunicación, muy pocos espacios para conversar y no sabemos conversar. Tenemos temas tabú. Solo sabemos hablar con personas que piensan como nosotros. El verdadero diálogo es entrar en las diferencias.
e)     La agresividad mediática. Hay una enorme mayoría silenciosa que no habla, que no se expresa pero que está mucho más de acuerdo y que no se identifica con posturas extremistas.

Las Comunicaciones incompletas llevan al adelgazamiento de los lazos. (Ejemplo: película “Crazy stupid love”).

f)      La soledad de los grandes enigmas:
i)       La “herida del amor”: actualmente es más inseguro, todos se preguntan ¿será para siempre?
ii)     La “herida de la muerte” que curiosamente siendo la muerte la mayor certeza en nuestra vida, está oculta.
iii)   La “herida de la FE”. El silencio de Dios. Es difícil. La duda forma parte de la Fe. Estamos constantemente cuestionándonos. En otras culturas es más fácil pero nuestro mundo cuestiona y ridiculiza la Fe y casi hemos de pedir perdón.

3)    ALGUNAS HISTORIAS EVANGÉLICAS DE SOLEDAD Y SUPERACIÓN

a)     Soledad ante las decisiones: María, José, el joven rico han de tomar decisiones personales y afrontar las consecuencias de sus decisiones. Para tomar decisiones es importante tener la conciencia bien formada pues solo nosotros podemos discernir los matices que afectan a cada decisión.
Nos hemos de preguntar:
-         ¿En qué creo?
-         ¿Qué es innegociable en mi vida? ¿Por qué?

b)    Soledad ante el fracaso: El hijo pródigo es la historia de un fracaso. (Nos recuerda la soledad del que vive en una burbuja y solo ve las cosas desde su punto de vista. Ejemplo: una persona que debía un dinero y le debían un dinero a él y él solo sabía exigir que devolvieran su dinero mientras pedía que le perdonaran a él su devolución.)

Hemos de ver la soledad o los problemas de un momento en CLAVE TEMPORAL: es decir saber situar el momento presente dentro de una historia con pasado y futuro, y relativizar el momento difícil recordando buenos momentos del pasado y posibles buenos momentos del futuro. Y en CLAVE RELACIONAL: es decir saber pedir ayuda, volver al padre. Los leprosos, la gente excluida. (Ejemplo de “La boda de Muriel “ en la que ella intenta ser aceptada por un grupo que la margina, sufre y no se da cuenta de la gente que la quiere y tiene cerca. ) Hemos de tener conciencia de la radical dignidad de las personas, somos mucho más de lo que digan nuestros vecinos. Como dijo Nicolai Gogol: “Si me queréis, queredme por mis defectos, que por mis virtudes me quiere cualquiera”.

c)     Soledad ante la culpa: Pedro, el culpable por excelencia. Todos podemos ser culpables en algún momento. Hemos de perdonar y saber pedir perdón. El perdón de otro no se puede exigir, solo pedir y hemos de estar dispuestos a vivir sin el perdón. El perdón es sanador.

d)    La soledad ante la muerte como Jesús en el huerto de los olivos. Jesús pide ayuda a sus amigos. Tenemos dos brazos: Uno para pedir y otro para dar. En el caso de una muerte, dejar llorar. Llorar es parte del amor. Ya llegará la resurrección.

e)     La soledad ante Dios: Jesús en la Cruz ¿Por qué me has abandonado? La sensación de duda, de noche oscura hay que aceptarla.

Nos gustaría que alguien besara “nuestras cicatrices”, pero no siempre lo conseguiremos. Lo que sí podemos proponernos es “besar las cicatrices” de otras personas.

La soledad es una frontera donde acaba la soledad y empieza el vértigo.

Donde acaba la seguridad y empieza el vértigo,
allí, justo allí, tu mano tendida, invitándome a cruzar.

Donde acaba el ruido y empieza la soledad,
allí, justo allí, tu palabra, protegiéndome.

Donde acaba el egoísmo y empieza la justicia,
allí, justo allí, tu compasión, transformando la mirada.

Donde acaba la nostalgia y empieza el futuro,
allí, justo allí, la esperanza.

Donde acaban las heridas y empiezan las cicatrices,
allí, justo allí, la ternura que nos sana.

Donde acaba la memoria y empieza el olvido,
allí, justo allí, lo eterno, defendiéndonos de la ingratitud.

Donde acaba la risa y empieza el llanto,
allí, justo allí, la caricia. Y el llanto es de alivio.

Donde acaba a fiesta y empieza la rutina,
allí, justo allí, la música de dentro.

Donde acaba la noche y empieza el día,
allí, justo allí, tu amanecer.

Donde acaba la fuerza y empieza la debilidad,
allí, justo allí, un trozo de pan.

Donde acaba la rabia y empieza la paz,
allí, justo allí, tu abrazo.


Libro: Mosaico Humano.
Autor: José María Rodríguez Olaizola, SJ